Enhiesto
surtidor de sombra y sueño
quimérico horizonte, roca altiva,
febril aparición, memoria viva
de esta tierra, su gente y sus empeños.
Muralla
colosal de pétreos leños
que el alma suspende y la cautiva,
ebria de vértigo, a la deriva
en un azul de cielos velazqueños.
Grandioso
retablo de la ermita
de una Virgen pequeña y milagrera
que envuelven el misterio y la leyenda.
Así,
su egregia estampa está bendita,
del altiplano imagen es señera
y para nuestros ojos una ofrenda.




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