viernes, 1 de mayo de 2026

OSUNA, LA HERENCIA DE LOS DUQUES

 






        Baluarte de la campiña fronteriza,

en manos acabó de los Girones,

que emplazaron en ella sus blasones

y de los sus despojos la ceniza.

 

        De cercanas canteras de caliza

se extrajeron sillares por millones

para erigir iglesias y mansiones

barrocas con galanura albariza.

 

        Se esfumó de los duques la grandeza,

dilapidó el duodécimo la hacienda

y, además, falleció sin descendencia.

 

        Quedó en Osuna la mejor esencia

de lo que fuera o fuese la nobleza

y su arquitectura, la mejor prebenda.

 

        Hoy se huelga el plebeyo visitante

de su encanto y de su alma tan galante.

 







sábado, 4 de abril de 2026

BUENOS AIRES: LA ESENCIA Y LA EXISTENCIA

 




        A pesar de la penas y el olvido

con que el fatum, tenaz, la mortifica,

jamás de su esencia ella abdica,

de aquello que le otorga su sentido.

 

        Es su genio locuaz y extravertido;

su alma, a un tiempo estoica y sibarita,

el deleite de la amistad vindica

y anima a la tertulia su libido.

 

        El viejo café, el tango en el boliche,

nostalgia de Gardel, bacano asado,

la pizza, el fútbol, los libros, el teatro.

 

        Y Borges y Cortázar, un afiche

de Evita o de Mafalda, y el helado

de dulce de leche que idolatro.

 

        El viajero formal, y el atorrante,

una ciudad hallará culta y amante.









domingo, 29 de marzo de 2026

BUENOS AIRES. LA VIEJA DAMA EN TIEMPOS DE INFORTUNIO

 




        París quiso ser esta vieja dama

del océano mar en la otra orilla,

y aunque se fundara en nombre de Castilla

enclave de la Europa se reclama.

 

        Tiene su arquitectura justa fama

y a la mesura su urbanismo humilla;

de sus grandes vías es maravilla

esa magnitud que al asombro inflama.

 

        Mas refleja su rostro los reveses

que el destino le inflige hace años,

de boludez objeto y de ultraje.

 

        Quisieran sus modales ser corteses,

aunque a veces se troquen en huraños

por la senda infeliz de su linaje.

 

        Su orgullo, al fin, preserva su elegancia,

pese a la vileza y la mangancia.