viernes, 1 de mayo de 2026

OSUNA, LA HERENCIA DE LOS DUQUES

 






        Baluarte de la campiña fronteriza,

en manos acabó de los Girones,

que emplazaron en ella sus blasones

y de los sus despojos la ceniza.

 

        De cercanas canteras de caliza

se extrajeron sillares por millones

para erigir iglesias y mansiones

barrocas con galanura albariza.

 

        Se esfumó de los duques la grandeza,

dilapidó el duodécimo la hacienda

y, además, falleció sin descendencia.

 

        Quedó en Osuna la mejor esencia

de lo que fuera o fuese la nobleza

y su arquitectura, la mejor prebenda.

 

        Hoy se huelga el plebeyo visitante

de su encanto y de su alma tan galante.

 







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