sábado, 3 de septiembre de 2022

CLUNY, RUINOSAS RUINAS

 




        Cantera fue Cluny del monacato,

siguiendo la regla de San Benito.

Tuvo su expansión algo de inaudito,

por doquier se extendió su patronato.

 

        Su estatus le exigió fasto y boato:

un convento erigió casi infinito

y un templo descomunal, todo un hito

digno de tan espléndido abadiato.

 

        En tiempos fue su cénit del Medievo,

su ocaso, la Revolución Francesa,

que en ruinas lo trocó en breve plazo.

 

        Ya una era no tuvo de renuevo.

Quedó, de lo que fue, una pavesa;

Del inmenso templo, resta una parte de un brazo.

 

        Contempla hoy el viajero, al que embarga el desaliento,

un monasterio menguado, astroso y polvoriento.


        



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