miércoles, 2 de abril de 2014

ÉVORA. EL TIEMPO DETENIDO



      La lenta clepsidra de la historia
se encuentra en sus murallas confundida,
deambula por  las calles aturdida,
buscando inútilmente escapatoria.

      No consigue sentencia remisoria;
en su noble templo Diana está dormida,
la sobria catedral entumecida,
desvariada y perdida la memoria.

      Amenaza la ruina a San Francisco,
es fugaz la existencia y pasajera,
su Capela dos Ossos lo proclama.

      Si bien conserva poco del morisco,
es mora y es cristiana y es ibera,
aunque se quiera patricia y romana.


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