martes, 29 de marzo de 2016

SIGÜENZA, NOSTALGIA PURPURADA



        Aún se siente en las calles recoletas
de esta añeja ciudad ensimismada,
el paso de la púrpura mitrada
con maneras donosas y discretas.

        Cientos de almenas recias y coquetas
coronan del castillo la explanada,
componiendo la vasta balconada
de estancias lujosas y a un tiempo ascetas.

        Está tal cual don Pedro la dejase,
aquel Gran Cardenal de las Españas,
mentor de los católicos monarcas.

        Conserva el alma noble y su alta clase,
memoria de históricas hazañas,
esta villa de obispos oligarcas.

   Lee su triste doncel, eternamente,
dulces versos, erguido levemente.



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