miércoles, 27 de abril de 2016

GUADIX. VISITA APRESURADA




        Su airosa catedral renacentista,
de barroca y espléndida portada,
una elegante y sinuosa arcada,
despierta el asombro del turista.

Se detiene en la tienda ceramista
cuando accede a la plaza porticada:
magnífica, armoniosa, sosegada,
modelo de urbanismo clasicista.

        Lamenta la alcazaba su desgracia,  
la ruina que desmocha sus almenas
a pesar de su alcurnia y su nobleza.

        Se queja de la lenta burocracia
que no pone coto a sus gangrenas
y deja que la inunde la maleza.

        Y al margen de la dicha suspicacia,
ha la villa rincones por docenas,
de rara y melancólica belleza.

        Pone fin el viajero a su visita
complaciendo su entraña troglodita.


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