domingo, 1 de junio de 2014

JAÉN. A UNA CATEDRAL PEGADA

 


        Tan majestuoso es su templo inmenso,
de tal vastedad sus proporciones,
insigne creación de creaciones,
que su bóveda está como en suspenso.

        Su preeminencia no admite disenso:
iglesias, palacetes o torreones,
nada es digno de tantos galardones,
nada es tan grandioso, tan intenso.

        A su sombra se agrupan las moradas,
se extienden las calles y avenidas,
apura el ciudadano sus afanes.

        Mira el castillo altivo sus arcadas,
lamiendo con envidia sus heridas:
a turistas alberga y no a guardianes.

        Ciudad sencilla, humilde y recoleta,
la catedral encumbra su silueta.



 


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